La lluvia no cesaba de caer, de forma intermitente y monocorde ya llevaba dos días igual.
Insoportable para Juan, una persona como cualquiera, sin rastro alguno del extraño mundo que se extendía mucho más allá de la calle de su casa, su espeso bigote colorado (asombrosamente colorado), escondía unos delgados labios y una diminuta boca totalmente desproporcionada con respecto al tamaño de su cuerpo, los lentes que llevaba la mayor parte del tiempo -incluso para dormir ocasionalmente- le propiciaban una mirada un tanto hostil. Su pelo entrecano dejaba notar que pasaba ya los cuarenta años, así como unas pequeñas y extrañas cicatrices en un solo lado de su rostro desviaban cualquier mirada involuntariamente.
Desde que comenzó a llover Juan se sentó en el sillón más próximo a la ventana de calle y se quedo ahí preparado para salir en cualquier momento, con su sobretodo negro, sus guantes de cuero negro y su sombrero (extraño sombrero por cierto) del mismo color; solo se levanto en algunas oportunidades para ir al baño y para tomar café, solo eso, hacía ya dos días que esperaba, sin alejarse un segundo de más de la ventana.
Su vida transcurría lentamente, sin sobresaltos, sin preocupaciones, vivía solo, se ocupaba de su trabajo, su prolija casa y un pequeño hobby. Nada ni nadie le alteraba el sueño, ni el ritmo normal de sus días. Pero la maldita lluvia hacía dos días que le rompía su tan prolijo esquema.
El pequeño hobby de Juan consistía en coleccionar estampillas de todas partes del mundo, bueno, él lo presentaba como “pequeño” cada vez que se refería a el.
No tenía muchos amigos pero los que lo conocían, lo conocían muy bien; su familia había desaparecido hacía ya unos años atrás de forma gradual y progresiva sin saberse bien porque, pero bueno, tampoco era una persona que andaba difamando sus asuntos por el mundo así que solo era un vida normal, sin secretos, sin demasiados asuntos que atender pero hacía ya dos días que este se encontraba sentado contemplando la calle, a la espera pero no podía saberse exactamente bien de que.
Faltó a su trabajo, (su aburrido trabajo de inspector en una fábrica de cajas) el teléfono sonó varias veces pero Juan no se molesto en atender siquiera. Ya había decidido solo esperar junto a la ventana, a medida que pasaban las horas en su rostro se notaba la expresión de nerviosismo que lo dominaba. Unas gotas de sudor comenzaban a resbalar por su ancha frente. De un momento a otro, alguien comenzó a golpear con una fuerza increíble la puerta de atrás, la que lindaba con los jardines traseros. Juan se levanto de un salto de su sillón y desesperado empezó a dar vueltas en círculo por el living. Cerró las ventanas, miró en el gran reloj la hora, se tomo el último sorbo de café y se dirigió hacia la puerta del sótano. Mientras los golpes seguían su ritmo en la puerta, haciendo vibrar toda la casa. Por las voces y los ruidos era evidente que eran varios hombres los que allí se amontonaban para entrar, cuando Juan estaba destrabando las misteriosas cerraduras de la puerta del sótano se escucho bien fuerte y claro el grito de “¡¡Abra la puerta!! ¡¡Policía!!”, con más desesperación aún arranco los cerrojos de la puerta nuestro mencionado personaje, al mismo tiempo que varios oficiales de Policía destrozaban la puerta de la casa e irrumpían en ella, en ese preciso instante Juan saltaba desde la escalera que conducía al sótano y misteriosamente no se escuchó ningún ruido fuerte cuando aterrizó contra el piso, sino que se sintió como si cayera sobre un colchón de papeles, un montón de papelitos, la cara de los policías denotó una sorpresa muy grande ya que esperaban oír un gran ruido del cuerpo destrozado en el piso, pero no fue así. Unas milésimas de segundos que se hicieron eternas, bastaron para que el ambiente se silenciara. El oficial a cargo se acercó a la puerta del sótano y detrás de él los demás policías…La sorpresa y el horror dominaron la escena, con solo asomar las narices por aquella puerta podía sentirse el terrible olor nauseabundo de años de papel acumulado, y de algo más, quizás, materia orgánica en descomposición, ¿cadáveres?…se podían ver todavía en el espacio libre del sótano, todavía las estampillas volando y cayendo lentamente producto de lo ocasionado por el impacto de Juan contra aquella montaña de estampillas…
Varias horas de trabajo era seguras para sacar de aquel sótano todo lo que allí había sido descubierto…y muchos asuntos sin resolver, llegaban aparentemente a su final…un inesperado final…
Micaela Jordan
Nahuel Monti
En base a la tesis de Susan Sontag la obra Espantosa Normalidad es un relato descriptivo, narrado en tercera persona, donde no se observa ningún tipo de diálogo, además apela al desarrollo psicológico como un elemento clave para la caracterización del personaje principal, Juan.Y cuenta con un final abierto, el cual nos permite una libre interpretación y un uso del imaginaro para resolverlo por cuenta propia.
ResponderEliminarEn cuanto a la tesis de Jauss, se encuentra una simbología dada respecto al hobby del prtagonista, coleccionar estampillas.Ese filatelismo, no es sino, un claro simbolismo de la necesidad que Juan tiene de tapar “cosas”, de cubrir su propio sobre, con la cantidad de estampillas necesarias para llevarlo acabo.
También hay una asociación importante con la lluvia, ya que esta, previene que algo esta por pasar, pero sin embargo nada pasa porque desde hace dos dias no para de llover, y el propio Juan, hace dos dias no hace mas que esperar y esperar.
Ahora bien, teniendo en cuenta a Barthes y su efecto de realidad, podemos denotar dos claros y marcados efectos de realidad apartados en estas citas:
“La lluvia no cesaba de caer, de forma intermitente y monocorde ya llevaba dos días igual.”
“(..) su espeso bigote colorado (asombrosamente colorado), escondía unos delgados labios y una diminuta boca totalmente desproporcionada con respecto al tamaño de su cuerpo, los lentes que llevaba la mayor parte del tiempo -incluso para dormir ocasionalmente- le propiciaban una mirada un tanto hostil. Su pelo entrecano dejaba notar que pasaba ya los cuarenta años, así como unas pequeñas y extrañas cicatrices en un solo lado de su rostro desviaban cualquier mirada involuntariamente.”
Por último, enfocamos el análisis en torno a la tesis de Piglia quien expone que en toda obra hay una historia evidente y otra que subyace.
La historia que subyace es que él mató a su familia y tiene los cadáveres enterrados bajo una montaña de estampillas en su sótano, y cuando la policía se asoma a mirar cuando el se arroja al sótano también, puede contemplar la cantidad de estampillas que alli había…escondiendo algo…
La historia evidente es que él está en su casa esperando que suceda algo, y de un momento al otro acude la policía en busca de su paradero.
De olano, Francisco
Basile, Agustin
En base a la tesis de Susan Sontag la obra Espantosa Normalidad es un relato descriptivo, narrado en tercera persona, donde no se observa ningún tipo de diálogo, además apela al desarrollo psicológico como un elemento clave para la caracterización del personaje principal, Juan.Y cuenta con un final abierto, el cual nos permite una libre interpretación y un uso del imaginaro para resolverlo por cuenta propia.
ResponderEliminarEn cuanto a la tesis de Jauss, se encuentra una simbología dada respecto al hobby del prtagonista, coleccionar estampillas.Ese filatelismo, no es sino, un claro simbolismo de la necesidad que Juan tiene de tapar “cosas”, de cubrir su propio sobre, con la cantidad de estampillas necesarias para llevarlo acabo.
También hay una asociación importante con la lluvia, ya que esta, previene que algo esta por pasar, pero sin embargo nada pasa porque desde hace dos dias no para de llover, y el propio Juan, hace dos dias no hace mas que esperar y esperar.
Ahora bien, teniendo en cuenta a Barthes y su efecto de realidad, podemos denotar dos claros y marcados efectos de realidad apartados en estas citas:
“La lluvia no cesaba de caer, de forma intermitente y monocorde ya llevaba dos días igual.”
“(..) su espeso bigote colorado (asombrosamente colorado), escondía unos delgados labios y una diminuta boca totalmente desproporcionada con respecto al tamaño de su cuerpo, los lentes que llevaba la mayor parte del tiempo -incluso para dormir ocasionalmente- le propiciaban una mirada un tanto hostil. Su pelo entrecano dejaba notar que pasaba ya los cuarenta años, así como unas pequeñas y extrañas cicatrices en un solo lado de su rostro desviaban cualquier mirada involuntariamente.”
Por último, enfocamos el análisis en torno a la tesis de Piglia quien expone que en toda obra hay una historia evidente y otra que subyace.
La historia que subyace es que él mató a su familia y tiene los cadáveres enterrados bajo una montaña de estampillas en su sótano, y cuando la policía se asoma a mirar cuando el se arroja al sótano también, puede contemplar la cantidad de estampillas que alli había…escondiendo algo…
La historia evidente es que él está en su casa esperando que suceda algo, y de un momento al otro acude la policía en busca de su paradero.
De olano, Francisco
Basile, Agustin