Se despertó, y su mamá no estaba. La buscó por toda la casa y no la encontró. Un pequeño moco comenzó a deslizarse por su nariz en dirección a su boca, pasando por la comisura del labio superior. Si estuviese resfriado, podría decirse que sería normal, pero era verano, no había posibilidad de enfermarse.
Unos momentos después, su mamá llegó a la casa, y su rostro quedó seco y limpio otra vez. Luego de desayunar, tomo su mochila verde y se subió al auto.
A las ocho en punto, bajó y caminó solo hacia la puerta de la escuela, comenzando a sentir una humedad sospechosa bajo su nariz. Cuando sus compañeros lo vieron, las burlas no se hicieron esperar:
- “¡¡¡¡Mauro Moco, Mauro Moco, ahí viene Mauro Moco, eeeeeeeeeeeeh!!!!”.
La reacción fue instantánea. De sus orificios nasales comenzó a brotarle una cantidad increíble de mucosidad pegajosa. Como acto reflejo, sacó un pañuelo del bolsillo derecho de su pulóver, que le había tejido su abuela, de colores estridentes y poco combinados, confeccionado con lanas que picaban incómodamente al rozar la piel.
Completamente avergonzado, intentó quitarse del rostro la insolente segregación, pero no pudo. Refregó hasta que el pañuelo colmó su capacidad de absorción y terminó embebido en la sustancia, adherido a su nariz. Todo este horrible espectáculo no hizo más que arengar las burlas y agresiones de sus compañeros.
Cuando la señorita lo vio entrar y dirigirse a su asiento, adivinó fácilmente lo que había ocurrido. Se acercó para consolarlo pero no consiguió ni una palabra del niño. En su intento de desinhibirlo le propuso ser el primero en pasar al frente de la clase, ya que ese día debían exponer un tema específico por alumno.
Al levantarse sintió la filtración indebida de moco, prediciendo lo que iba a acontecer.
Con voz tímida comenzó a explicar la vida de Belgrano, haciendo especial hincapié en sus decisiones como líder militar. Pero se confundió en una palabra, ya que en vez de recitar el nombre correcto del prócer, dijo “Manuel José Joaquín del Moco de Jesús Belgrano”.
Sus compañeros estallaron en carcajadas y comenzaron a arrojar hacia la incontinente nariz del orador una lluvia de bollitos de papel, gomas, y avioncitos rápidamente improvisados. La situación se volvió insostenible, y la señorita decidió llamar a la mamá:
- Hola Silvana, mirá, Mauro no para de largar moco, no se qué hacer. Vení a buscarlo, por favor.
A los pocos momentos, la mamá acudió al rescate de su hijo. La escena que encontró la asombró desmesuradamente.
El niño estaba ahogado en mocos, casi sin poder respirar, con lágrimas en los ojos y compañeritos gritando despavoridos, pegados a su nariz.
Cuando su hijo la vio, de manera increíble, comenzó a absorber toda la mucosidad esparcida y al cabo de unos segundos no había ni un mínimo rastro, más que una leve hinchazón en su barriga.
FIN
Delle Donne, Sofía.
Krasutzky, Ivo.
hagan clic sobre el título, si no se ve mal.
ResponderEliminarEfecto de realidad (Barthes):
ResponderEliminarEl efecto de reliadad se observa principlamente en las descripciones del momento en el que el niño comienza a sentirse enfermo. La descripción de la sutancia, y cómo el personaje y quienes estan a su alrededor reaccionan ante este suceso permite al lector sentir esa repugnancia, que es es nuestra opinión la intención de los autores.
Para provocar la sensación de abundancia, los autores ponen énfasis en describir y caracterizar de forma muy precisa la consistencia de la mucosidad. También se encargan de generarnos una sensación de incomodidad desde varios aspectos, como lo es por ejemplo la descripción del pulover que lleva puesto el personaje, o la incómoda y vergonzosa descripción del prócer argentino.
Simbología (Jauss):
La simbología se representa en el relato a través de un elemento particular: la mucosidad. Ésta representa la inseguridad del personaje y la dependencia de su madre. Esto se ve en las dos ocasiones en las que el niño logra recuperarse de lo que le esta ocurriendo, es decir cuando aparece su madre, tanto al principio como final de la obra. Tal dependencia materna, se observa cuando el niño esta “a punto de ahogarse por el moco”, o significando que se ahoga en la ausencia de esta figura.
La inseguridad se representa en el momento en que el personaje debe dar una clase sobre el prócer e instantáneamente comienza de nuevo a sentirse enfermo. No sólo eso, sino que también se produce un acto fallido por parte del niño cuando confunde el nombre de Belgrano agregándole la palabra moco.
Cabe destacar que hay elementos en el cuento que remontan a las características de la sustancia mencionada. Por ejemplo la mochila verde, que recuerda al color de este síntoma del refrío en su peor faceta.
Historia evidente e historia subyacente (Piglia):
La historia evidente se basa en que el personaje padece unos ataques en los cuales se siente muy enfermo y congestionado, a pesar de que es una época del año en la cual estos malestares no se presentan. Esto produce la burla de sus compañeros de clase, cuestión que angustia y avergüenza al protagonista.
La historia subyacente comprende que estos síntomas se basan en la ausencia y la necesidad de la presencia materna en todo momento de la vida del niño.
Forma y contenido (Sontag):
Con respecto a la forma, el narrador es omnisciente y la forma en que es contado es realista y poco poética. El vocabulario utilizado es el aduecuado, pero no es formal ni vulgar.
El eje central del cuento gira en torno a la figura del niño. Sigue una cronólogia, sin saltos en el tiempo. El final no es abierto ya que se puede comprender cuáles son las razones del problema del niño y cómo concluye la historia.
Respecto al contenido, podemos decir que la mochila verde representa a los síntomas que hacen sentir mal al niño, y que éstos malestares, a su vez, constituyen la necesidad de la presencia materna.
Sofía Marozzi
Magdalena Milomes
Muy buen cuento chicos. Son unos cracks como escritores.
ResponderEliminarPobre Mauro Moco, en la primaria nosotros molestábamos a una nena que le pasaba lo mismo, éramos re malosos. :(
por tuc ulpa seguro tambien se ahogó en mocos!!!!
ResponderEliminarjajajaj gracia sleonel sos divino
Les recuerdo que el "efecto de realidad" ser refiere a un párrafo descriptivo aparentemente no portador de significado indispensable. Por lo tanto, me parece que en este cuento, el efecto de realidad se corresponde solamente con la descripción del pulóver, ya que las referencias al moco son muy significativas.
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