lunes, 12 de julio de 2010

Ese olor peculiar

Ese olor peculiar

Estábamos sentados tomando un café, cuando indagué qué había pasado ese día.

-Desperté y leí la noticia en el diario. Mi amigo había muerto. Parece que fue un suicidio. Había una foto impactante. Mi mejor amigo con una herida en el abdomen. A su lado una cuchilla doméstica.- me respondió.

-¿Por qué cree que se suicidó? -Le pregunté. Él me respondió:

-No sé, me sorprendió la noticia. A la mañana, en el trabajo, hablamos sobre sus relaciones amorosas. Me dijo que se iba de viaje esa misma noche. No me dijo cuál era el motivo, pero sí con quien: una mujer casada. La descripción de ella fue exhaustiva. Una mujer sensual. Elegante. Provocativa. A quien le encantaba el color rojo. Con un olor peculiar. Fresco pero intenso. Era caluroso en la piel, comparable a los rayos del Sol. Una mezcla de aromas, jazmines, rosas, vainillas, ylang-ylang, ámbar, bergamota, mandarina, casís. Su perfume la caracterizaba. Lo percibía antes de que ella llegara.

-¿Cree que fue un crimen pasional? -indagué.

-Podría ser. Él era soltero, mujeriego, manipulador. Nunca le conocí una relación estable. Le encantaba salir con mujeres casadas. Disfrutaba la posibilidad de ser descubierto. Las usaba y las dejaba como si fueran objetos sexuales. Pero bueno, era mi amigo y yo lo quería. A pesar de sus relaciones sentimentales, era mi mejor amigo. Lo voy a echar de menos. -me dijo.

Luego le pregunté qué hizo ese día. Exacerbado me comentó:

-Como le relaté, fui al trabajo. Luego a mi casa, como todos los días. Pero eso no tiene nada que ver con mi amigo. Volvamos al punto.

Le dije que por favor respondiera a lo que le había preguntado. El rumbo de la conservación lo decidía yo. En este momento la situación se tornó tensa. El silencio se prolongó en el aire como un pájaro planeando desde las alturas, hasta que el hombre por fin exclamó:

-Está bien. Como le dije fui al trabajo. Después a mi casa. Nada fuera de lo normal. Almorcé con mi mujer, como todos los días. Me comentó que esa misma noche se iba a un congreso. La acompañé a la habitación; mientras ella guardaba las cosas prolijamente en la valija, que habíamos comprado un día soleado después de una intensa mañana de compras, en nuestro primer viaje a España; me tiré en la cama. Cómodo en el somier, tapado con el nuevo acolchado blanco de plumas (cuya suavidad me recordaba al acolchado azul petróleo de la casa de mis abuelos en la felicidad de mi infancia), la miré con atención mientras mi mujer guardaba cuidadosamente en la valija un vestido rojo. La notaba distinta, feliz. Me llamó la atención, ya que no le gustaba ir a los congresos. Siempre se quejaba, excepto en esta oportunidad. A último momento guardó un perfume en la maleta. Nunca se lo había visto. Ella se roció un poco en su estilizado y hermoso cuello. No era el que usaba siempre. Este era un olor peculiar, distintivo, no pasaba desapercibido como el que usaba siempre conmigo. Inmediatamente comprendí todo. Por eso hice lo que hice. Desde aquel día ese olor se fue de mi vida, nunca más lo volví a sentir.

Después de la confesión del principal sospechoso, no quedaban dudas.


Roche Natalia y González Rocío

2 comentarios:

  1. Simbología (Jauss):
    Desde mi punto de vista, el perfume representa la diferencia que la mujer hace entre el esposo y el amante, pues, tan solo con el aroma, una misma personalidad está escindida entre una esposa común y una mujer, como el relato mismo dice, sensual, elegante y provocativa. El aroma es ella misma, el símbolo de la mujer, ya que, después de descubrir la verdad, dice que nunca lo volverá a oler. También analizo el aroma como el objeto del deseo del amante y, por el otro, lo que lo llevará a su tormentoso fin.
    Encuentro particular énfasis sobre la simbología de la mujer, ya que, por ejemplo, un vestido rojo se relaciona con la sexualidad y lo pecaminoso, por lo que luego podemos interpretar que la esposa de uno de los personajes que dialoga es la misma mujer casada con quien el difunto tenía relaciones. A su vez el esposo despechado luego será el asesino.
    Por otro lado, encuentro que, cuando el asesino rememora el viaje con su esposa a España, caracterizándolo como un momento feliz, se está simbolizando un pasado radiante frente a la crisis que viven en el momento. A su vez, podemos relacionar como ella, al guardar el vestido que relacionamos con el engaño precisamente en la valija que simboliza los buenos momentos ya pasados, se refuerza la idea de la diferenciación de los momentos y el descaro de la acción que ella lleva adelante.

    Efecto de realidad (Barthes):
    Dado principalmente por las descripciones, en el cuento se encuentra repleto de ejemplos, cuyo exponente principal, para mi gusto, es la caracterización del perfume. Algo inmaterial nos transporta al mundo donde el cuento sucede, nos hace sentir que ese aroma existe, es bello y atractivo: “Con un olor peculiar. Fresco pero intenso. Era caluroso en la piel, comparable a los rayos del Sol. Una mezcla de aromas, jazmines, rosas, vainillas, ylang-ylang, ámbar, bergamota, mandarina, casis.”
    También la forma en que describe como el acolchado hacía al personaje rememorar su infancia son partes del cuento donde se enfatiza en la caracterización para lograr un efecto de realidad.

    Historia evidente e Historia subyacente (Piglia):
    La historia evidente es el diálogo sobre el asesinato de dos personas en un bar, mientras que la historia subyacente es la relación secreta entre los dos amantes – la mujer del vestido rojo y el supuesto mejor amigo de uno de los protagonistas de la charla-.

    ResponderEliminar
  2. Me parece que el efecto de realidad se produce solamente en la descripción del acolchado, ya que el perfume se asocia directamente a la mujer ("su perfume la caracterizaba". De hecho, el aroma fue analizado como un elemento simbólico, por lo tanto, portador de significado importante.

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.