lunes, 12 de julio de 2010

Naranja


      Todo terminó aquel día. Mi tostada había caído del lado de la manteca. El televisor mostraba “Hogar Shopping Club”. Había pasado toda la noche en vela pero aún así se me había hecho tarde para ir a trabajar. Y Gladys no había vuelto.
     Recuerdo las primeras palabras que me dirigió: “Bueno, papito, ¿entonces brushing te hago?”. Yo me había quedado sin habla. Su hermoso pelo naranja me impactaba, la forma en que cada mechón se unía en un gran broche de plástico. El brillo que reflejaba me enceguecía, y apenas podía soportar tanta belleza.
     Yo siempre había odiado el cabello, me daba asco. Pero el de Gladys era diferente. Ese día entré a la peluquería casi por azar. Yo necesitaba un corte. En realidad no creía necesitarlo, pero mi jefe me había regañado esa mañana porque decía que mi pelo parecía un cuadro de Pollock.  Y así fue como la conocí, convirtiéndose en mi peluquera  personal. Yo era muy tímido para invitarla a cenar, pero después de varias visitas más (y terminando rapado) me animé.
- Eh, Gladys… disculpe la pregunta, quiero decir, puede usted decir que no si no quiere, ¿sí?
- ¿Qué, mi amor?
- ¿Le gustaría ir a cenar?
- Bueno dale, papito, pero mirá que llevo a los pibes porque no tengo quién me los cuide.
     A partir de ese día nació una bonita relación llena de afecto, cariño, respeto, y el pelo de Gladys. Parecía como si ahora su brillo se hubiera intensificado. Me acuerdo de cómo me gustaba ver cuando se teñía. Todos esos pasos casi mecánicos repetidos el primer y tercer lunes de cada mes. La veía atarse el cabello, preparar la tintura, aplicársela, esperar veinte minutos, lavárselo, y secárselo. El intenso color naranja reaparecía en sus raíces, recordándome a la jugosa fruta de estación que compartíamos en los desayunos cada mañana.
     Pero con el pasar del tiempo lo inevitable ocurrió. Como en muchas parejas, el desgaste surgió brotando en nuestras conversaciones. Un día, luego de una fuerte pelea, Gladys se encerró en el baño, y cuando salió ya no era la misma persona para mí. Ella había teñido su cabello de negro. En ese momento nuestra relación pareció oscurecerse de repente. Ya no podíamos hablarnos porque tan poca luz enturbiaba nuestra comunicación. Ella no entendía el por qué de esta situación, pero yo había comprendido todo muy bien. Gladys estaba ahora distante, y había dejado de ser ella.
     Y así fue como todo acabó. Creo que jamás volveré a contemplar tanto brillo, tanta sinceridad en una persona como lo había en ella en tiempos mejores.



Sofía Marozzi
Magdalena Milomes

1 comentario:

  1. Comenzando por la valoración de la "forma" el cuento "Naranja" presenta un narrador en primera persona protagonista y un uso abundante del lenguaje coloquial. Conjuntamente evidenciamos que la historia no se encuentra narrada ni cronológica ni linealmente. A razón de ello podemos exponer que el cuento comienza exponiendo al lector el final de la relación amorosa entre Gladys y el personaje principal. Además observamos la utilización de diálogos intercalados a lo largo de la narración.
    Así mismo siguiendo el análisis desde la interpretación de la simbología encontramos que el pelo de Gladys asociado a diferentes colores es el símbolo que se destaca en la historia: está en lugar de las sensaciones, de los sentimientos del personaje principal. Es decir, cuando él está enamorado, impactado y feliz el pelo de Gladys posee brillo y se encuentra de color naranja enceguecedor. Sin embargo cuando el mismo está triste el pelo se describe oscuro, opaco, evidenciando de esta manera el fin del afecto y de la felicidad. El fragmento que más claramente expone la función de esta simbología es el final en su totalidad, ya que describe y relaciona extensamente los sentimientos del personaje con la percepción del color de los cabellos, ya oscuros, de Gladys.
    Por otra parte encontramos algunos fragmentos que aluden a la utilización de efectos de realidad. Gozan de esta cualidad aquellas descripciones que parecen inútiles en cuanto a su aporte en los sucesos y acciones que narra la historia, pero que sin embargo aportan al lector indicios que le permiten construir mentalmente escenas diversas a lo largo del avance del cuento. En "Naranja" encontramos que cumplen con estos requisitos las siguientes descripciones: la mención al programa específico que estaban pasando por la televisión, la alusión a un viejo comentario del jefe del personaje y la asociación enunciada entre una fruta y el cabello de Gladys. Estos son algunos de los ejemplos que podemos citar.
    A modo de conclusión encontramos que la historia evidente estaría basada en que el personaje principal se enamora de Gladys, una peluquera, pero que a medida que pasa el tiempo la relación se desgasta y terminan separándose. Por otro lado la historia subyacente sería: el personaje principal está enamorado del pelo de Gladys y confunde el deseo hacia el cabello con amor hacia Gladys misma. Es por esto que cuando Gladys cambia su cabellera de color naranja a negro el personaje principal ya no se siente atraído hacia ella. Por último observamos que la historia “secreta” se va demostrando de manera progresiva a lo largo del relato.

    Delle Donne, Sofía
    Krasutzky, Ivo

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.