La forma de las cosas.
Una mujer menuda,blancuzca,el pelo con permanente color verde,recorrió balanceandose el pasillo del vagón restaurante,spa,cancha de bochas y puesto de chori y se acomodo en el asiento apoyando la cara de frente al vidrio de la ventanilla. Termino de escribir a tinta seca su pedido y dirigió una mirada bizca hacia un marine de mejillas negras y a una chica con la cara en forma de galleta. De un golpe de vista vio un anillo en el dedo lo cual le hizo pensar que estaba casada pero el marine era su amante.
-Ha tenido suerte de venir tan pronto porque esta llenisimo. No hemos podido almorzar porque había bomberos o policías o inspectores o ladrones,vaya usted a saber,los hubiese visto,parecía una fiesta de disfraces.-llenisimo
-Va hasta comienzo del trayecto,señora?- (Dijo la chica)-Se supone,pero este tren es lento como..., Como...-
-Como el corre caminos! -exclamo la chica.-
-Puf,no se imagina,llevo pegada la cara al vidrio mirando el paisaje. En kasajkistan,de donde soy yo, todo es mas bien húmedo. Así que me da un escalofrío por todo el cuerpo cuando veo esa sequía. -volviendo hacia su amante- -Idiota,crees que estamos en Santiago?-
El miro por la ventana,luego volvió la mirada hacha el compartimiento.
-debe de ser Ruperto.-
De improviso,llego un soldado y se avalanzo sobre el haciento libre al costado de la mujer de pelo verde. La mujer,sabiendo que era un borracho lo miro con desprecio.
Mientras,el negro con delantal negro descargaba su bandeja.
-Lo que yo quiero es un martini,agitado,no revuelto,con una aceituna y dos cascaras de limón.
La chica hundió el tenedor en el pollo a la parrilla.
-no te parece muy barato todo lo que sirven aquí,estúpido?-
El soldado tomo la copa con contenido alcohólico y le dio un sorbo. Comenzó... La cabeza del soldado empezó a balancearse realizando giros sobre el eje del cuello con sacudidas cortas e incontrolables. Hizo una pausa y la cabeza se le quedo fija inclinada hacia atrás. Una convulsión le impulso el cuello hacia abajo y la boca se le estiro de un modo horrible,los ojos se desorbitaron totalmente mirando para lados muy opuestos.
El marine se quedo observando al soldado un momento y luego le extendió un cigarrillo para que fumara.
-Le agradezco,pero el alcohol y el cigarrillo no son una buena combinación.-
-Pero calmese hombre,uno mas no le hará daño.-
-Bueno,esta bien. (el soldado se inclino a tomar el cigarrillo).-
-Lo siento señoritas,disculpenme.-dijo el soldado
-no hay problema,nosotras no entendemos(dijo la mujer).-
Al cabo de unos segundo de haber prendido el cigarrillo y haberlo fumado,el soldado comenzó a convulsionarse y a deslizarse hacia el piso. En poco mas de 10 segundos estaba tieso y muy muerto sobre el piso del compartimiento.
-Que pena,hacen falta soldados para defender nuestra patria.-(dijo la mujer) Y le dio su ultimo bocado al morcirucho que había ordenado.
Por Facundo Giampieri.
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