El nuevo verosímil- La forma de las cosas
Una mujer menuda, blanca te con leche, pelo con permanente barato, caminó borracha hacia el asiento junto a la ventanilla. Ordenó algo para tomar y dirigió una mirada miope a través de la mesa a las dos personas que tenia en frente, donde había un travesti disfrazado de soldado y un cabo a su lado, quien le hacia masajes en la espalda y le apretaba los granitos de pus.
-Ha tenido suerte de venir tan pronto porque está llenísimo. No hemos podido almorzar porque había soldados rusos comiendo- dijo el de la hebilla rosa en el pelo- mientras su masajista le hacia un avioncito con una cucharada de sopa.
-¿Soldados? ¡Si acá veo putos nomás!
-Si- dijo el cabo - soldados putos. El soldado se subió a la mesa y empezó a bailar. ¡Vivan los putos! ¡Vivan los putos! ¡Viva Perón! Sexo, droga y rock and rollenenen. Salió corriendo mostrando sus pantalones de stripper agujereados en el trasero, gordo y peludo.
-Que mala que sos vos eh!- dice el travesti musculoso- ¡Me estaba haciendo masajes y ahora me dejo solooaaaa!
La mujer borracha seguía observando la situación con una mueca de gracia en la cara.
-¿Te quedas hasta el final del recorrido?- pregunta el trava-
- sí sí… por desgracia. Mi macho me espera-. El mozo le trajo una pera.
- Que suerte la tuya querida. Los putos no son como un buen macho, no es lo mismo viste… vos entendés.
- No la verdad que no, pero bueno. No me importa- dijo mientras se comía la pera-.
Luego de unos minutos de silencio interrumpido por el ruido de la mujer comiendo la pera y eructando, de repente aparece en habitáculo el cabo con un anillo de oro en la mano.
- Mirá lo que encontré mi amor, es para vos ¿Te querés casar con migo?-
El travesti lo miró seriamente. Observó el anillo con atención, y luego de unos segundos gritó – ¡ESO NO ES DE ORO PELOTUDO!, es chapa pintada. No me gusta. Además ¿Vivís en un termo o que? ¿No te enteraste que todavía no hay casamiento homosexual?
-NOOOOOOOOOOOOOOOOOO! Adiós, adiós mundo cruel, adiós. ¡Qué he hecho para merecer esto!- gritó el cabo arrojándose de la ventana del tren. ¡ADIOS!
- A Dios no lo vas a ver nunca boludo- dijo la mina.
Manuel Mariani
Nicolas Fichera
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